Si la historia de la mayor de las hermanas Grey es realmente conmovedora, existe otra hermana Grey con una historia igualmente trágica: Lady Catherine Grey.
Catherine Grey era la segunda de las hermanas Grey, había nacido el 25 de Agosto de 1540. Del ambiente familiar en el que se crio ya hablamos cuando contamos la historia de Lady Jane, así que vamos a seguir con su vida.
Si Jane era el cerebro, Catherine era la belleza, pequeña como su hermana, pelirroja como los Tudor y de tez clara; pero para su desgracia contaba con una inteligencia normal, en absoluto preparada para lo que le iba a tocar vivir.
Al igual que su hermana no era ni mucho menos dueña de su destino, una herencia familiar que la emparentaba directamente con la casa real inglesa marcaría el devenir de su vida.
En un tiempo en la que la mujer era usada como moneda de cambio para asegurar alianzas a través del matrimonio, Catherine es desposada con sólo trece años con Henry Herbert, hijo y heredero del primer conde de Pembroke. Este matrimonio se celebra junto con el de su hermana Jane con Guildford en una ceremonia doble. El conde de Pembroke, que tan contento esta con esa alianza, no tarda mucho en intentar alejarse lo más posible cuando la familia Grey cae en desgracia. El matrimonio de Catherine y Henry es anulado.
En un año el mundo de Catherine se había vuelto del revés, con catorce años había pasado de ver como su hermana era coronada reina a verla encerrada en la Torre como una traidora. De vivir en la casa de la familia de su marido a ser echada de allí con pocas contemplaciones.
No obstante y a pesar de ordenar la ejecución de su padre y de su hermana, la reina Maria I no abandona a su suerte a su prima Frances, madre de Catherine, ni a sus hijas, y el día de su boda con Felipe II de España, las dos hermanas de Jane Grey ejercen de damas de honor de la reina.
Durante el reinado de Maria I Catherine logra ser relativamente feliz, en esa época traba amistad con lady Jane Seymour, sobrina de la esposa de Enrique VIII en cuyo honor llevaba el nombre. Jane era también dama de honor de la reina y no gozaba de buena salud. La reina favorece la amistad de las muchachas y autoriza que Catherine acompañe a Jane en sus visitas a la familia. En una de esas visitas Catherine conocería al hermano de Jane, Edward, un muchacho alto, guapo, moreno y sólo unos años mayor que Catherine. Que los dos jovenes se sintieran atraídos el uno por el otro no es de extrañar, los dos habían pasado por la humillación pública de ver a sus padres ejecutados, los dos eran jóvenes, guapos y se sentían sólos. La atración que sentían no era sólo física, también era emocional. El hecho de que la reína permitiera las visitas de Catherine a la familia Seymour hacía aventurar que no veía con malos ojos una posible relación entre ambos.
Pero lo que pudiera pensar la reina Maria pronto carece de importancia, la reina muere en 1558 y su medio hermana Isabel la sucede en el trono. Las cosas volvían a cambiar para Catherine.
Isabel y María se parecían como la noche al día, en cierto modo las dos eran víctimas de los vaivenes emocionales de su padre, pero su modo de actuar era completamente distinto. Isabel había sido declarada ilegítima por su padre, su madre había sido ejecutada y no estaba emparentada con una poderosa casa real europea que apoyara sus intereses. Su situación en el trono, al menos los primeros años, era precaria, la nueva reina era consciente de que había dos importantes pretendientes a su trono, sobrinas-nietas de su padre: en el norte estaba Maria reina de Escocia y delfina de Francia; y en su propia corte se encontraba Catherine.
A Catherine no le gustaba la nueva reina. El origen de esta animadversión estaba en la propia historia familiar, la abuela de Catherine había sido, además de cuñada, amiga de Catalina de Aragón; esta amistad la habían continuado sus hijas Frances y Maria, despreciando a Isabel.
María había sido amable con Catherine, y ésta había crecido pensando que Isabel sólo era la hija bastarda de una adúltera y traidora que había sido ejecutada hacía años. Si a Catherine no le gustaba la nueva reina, a la reina no le gustaba ni Catherine ni su familia. Al principio deja que se queden en la corte, pero les baja de rango y no se les permite el acceso a las habitaciones privadas. Cuando el embajador español empieza a mostrar interés en Catherine, la reina cambia su frialdad inicial por falsa amabilidad, llegando a llamar a Catherine “hija”. De modo alguno Isabel iba a dejar que los españoles tuvieran un as en la pequeña Grey como los franceses lo tenían en Maria de Escocia. Catherine debería de sentirse aterrada ante este cambio de actitud, habida cuenta que no se había mordido la lengua al hablar mal de la reina.
A primeros de marzo de 1559 Edward pide la mano de Catherine a su madre, ésta accede, pero aconseja a la pareja que tenga cuidado, necesitaban el permiso de la reina, para ello Edward debía de ganarse el favor de algún miembro del consejo y Frances escribiría a la reina. La carta jamás llegaría a su destino, la duquesa de Suffolk muere antes de enviarla, y la reina descubre la intención de los españoles de secuestrar a la joven Grey.
Edward da marcha atrás, al menos de momento, y Catherine se queda en la corte a su suerte.
La relación podría haber terminado aquí si Jane Seymour no hubiera intervenido. La joven se moría de tuberculosis y quería dejar a su hermano bien casado; de modo que propicia el reencuentro y la reconciliación de los dos enamorados, más aún deciden casarse aprovechando la próxima ausencia de la reina. Si los abuelos de Catherine se había casado en secreto y habían conseguido el perdón del rey, ¿por qué no ellos?
Cuando a primeros de diciembre de 1560 Isabel se marcha a cazar, la pareja aprovecha para casarse en secreto teniendo como único testigo a Jane. Rápidamente se consuma el matrimonio, y Catherine vuelve a Whitechapell para continuar con sus obligaciones como si nada hubiera pasado.
El matrimonio permanece en secreto teniendo encuentros furtivos ayudados por Jane y por un servicio que mira hacia otro lado. Pasado un tiempo Edward y su hermana acuerdan contarlo todo a Isabel y suplicar su perdón, pero Jane Seymour muere en marzo de 1561 y la reina decide enviar a Edward a Europa para terminar su educación. Ahora Catherine está sóla y embarazada. Edward había preguntado a Catherine por su estado antes de partir, pero ella no estaba segura de modo que él le deja una carta dejándole sus bienes por si acaso moría en el extranjero.
Catherine, la pobre Catherine, pierde la carta y en julio ya no puede ocultar más su estado. Las cartas que le escribe a Edward suplicandole que regrese son interceptadas. Catherine pide ayuda a su cuñado Robert Dudley, el favorito no quiere problemas y se lo cuenta todo a la reina.
Si había un momento peor para que Isabel se enterara de la historia era ese, después de dudar durante un tiempo si casarse o no con Robert, finalmente había tomado la decisión de no hacerlo y no estaba precisamente de buen humor para sentir simpatía por dos enamorados.
Catherine es enviada a la Torre, se llama a Edward de vuelta a la corte y también es encerrado en la Torre. Se interroga a los protagonistas, a los sirvientes y a la familia, preguntas excesivamente personales y cuando aún no ha acabado la investigación en septiembre de 1561 Catherine da a luz a un niño, al que ponen por nombre Edward.
El problema era: ninguno de los dos podía aportar pruebas de que ese matrimonio había tenido lugar, el único testigo estaba muerto, no había quién encontrara al sacerdote, sólo tenían su palabra y nada más. Finalmente el arzobispo de Canterbury declara que no ha habido matrimonio.
La pareja permanece en prisión, Isabel enferma, de nuevo surge el problema de la sucesión, y para empeorar más las cosas Catherine vuelve a quedar embarazada. El teniente de la Torre había sentido lástima y había dejado puertas sin cerrar y permitido a la pareja verse. En febrero de 1563 nace el segundo hijo de la pareja, Thomas.
La reina estaba furiosa.
Cuando se produce un estallido de plaga en Londres Isabel decide dar una lección a su prima, que vea que toda acción tiene consecuencias, Edward y el pequeño Edward son enviados a Hanworth, Catherine y Thomas a Essex a casa de su tío John, cuando éste muere, Catherine es trasladada a Ingatestone. Como parece que no hay dos sin tres la hermana menor de Catherine, Mary, también se casa en secreto. La reina no da crédito y se enfurece aún más. Catherine es trasladada a Gosfield Hall en Essex, y en septiembre de 1564 a Cockfield Hall en Suffolkshire.
Catherine está enferma de tuberculosis y aunque se envían médicos desde la corte, poco se puede hacer por ella. El 27 de enero 1568 muere. Antes había pedido que se le enviara un mensaje a la reina pidiendole perdón, rogando que fuera buena con sus hijos, que no les culpara por los crímenes de sus padres, y que perdonara a Edward.
También le devolvia a Edward su anillo de boda y unas pocas pertenencias, entre ellas un anillo con la inscripción “Tuya mientras viva”. Cuando Edward se entera queda destrozado.
Tenía 27 años cuando murió y había pasado los últimos siete como prisionera.
Dos años después de la muerte de Catherine, Edward fue perdonado, se volvió a casar aunque no tuvo más hijos y nunca dejo de pedir que se reconociera a los hijos de Catherine como legítimos.
En 1606, tres años después de la muerte de la reina Isabel y casi cincuenta años después del matrimonio, apareció el sacerdote que los había casado. Finalmente matrimonio e hijos fueron legitimizados por un tribunal.
Un libro interesante sobre las hermanas Grey es: “The sisters who would be queen” de Leanda De Lisle